Detienen a 16 policías por la muerte de dos jóvenes

El fiscal Adrián Spelta ordenó los arrestos por los homicidios de Emanuel Medina y David Ezequiel Campos, el pasado 23 de junio

El fiscal de homicidios Adrián Spelta ordenó ayer la detención de 18 agentes de la policía provincial por su presunta vinculación con el asesinato de Manuel Alejandro Medina y David Ezequiel Campos, baleados el pasado 23 de junio después de haber sido perseguidos por varias patrullas tras esquivar un control vehicular en la zona sur de la ciudad. Al cierre de esta edición 16 de los efectivos habían sido apresados por agentes de la Policía Federal y otros dos viajaban para ponerse a disposición de la Justicia. De acuerdo a fuentes oficiales, mañana se realizará la audiencia imputativa en la que “se darán a conocer los roles que cada uno de los sospechosos cumplieron en el hecho”.

El doble crimen ocurrió el mediodía del viernes 23 de junio en Callao al 5700. Allí el Volkswagen Up que conducía Manuel Alejandro Medina, de 32 años, con antecedentes penales desde 2008 y padre de un bebé; a quien acompañaba David Ezequiel Campos, de 28 años, empleado de una fábrica de muebles y ajeno al delito, se estrelló contra un árbol después de que fueran baleados por los policías que los perseguían.

La noche anterior David y Manuel habían salido a bailar en el auto que el primero había comprado en cuotas dos meses antes. Estuvieron de farra hasta la mañana del viernes y decidieron no irse a dormir. Incluso la familia Campos se preocupó cuando el joven no se presentó a trabajar en la fábrica donde estaba empleado.

Armas plantadas

Oficialmente se dijo que hubo una persecución policial que comenzó en Abanderado Grandoli y Lamadrid cuando efectivos de la Brigada Motorizada intentaron detener al vehículo para identificar a sus ocupantes y éstos eludieron el control y fugaron. Sin embargo, las familias de ambos muchachos descreyeron de la versión oficial y aseguraron que David y Manuel habían sido acribillados por los policías, a quienes aprovechando la demora del fiscal en llegar al lugar del episodio, les plantaron dos armas dentro del auto para sostener la hipótesis del enfrentamiento y no la ejecución en un episodio de gatillo fácil.

En ese sentido, el parte oficial explicó que cuando el VW Up de Campos iba por Callao al 5700 una camioneta policial le dio alcance y lo chocó de atrás por lo que Medina perdió el control del volante y chocó contra el árbol. Entonces hubo un enfrentamiento: desde el auto perseguido “salieron dos disparos y los policías repelieron la agresión”. Cuando los agentes bajaron de la camioneta constataron la muerte de ambos jóvenes y “secuestraron un revolver tipo lechucero, una pistola 9 milímetros y vainas de ese calibre”.

Sin embargo, vecinos del barrio dijeron “que una camioneta policial chocó desde atrás al auto y lo hizo impactar contra el árbol”. En tanto, un operario contó: “El airbag se abrió y le dio a uno de los pibes. Parecían borrachos, el otro como que se quería mover. Pero la policía bajó de la chata, los rodeó y les tiraron. Serían unos siete u ocho los policías”.

A partir de ese momento las familias de las víctimas empezaron su propia investigación ante las dudas que la versión oficial les presentaba. Y el fiscal Spelta pidió una serie de medidas y pericias cuyos resultado recién ahora se van conociendo. Entre esos informes hay un dermotest de barrido electrónico para los dos muchachos fallecidos, la consulta de los GPS de los móviles policiales para analizar sus recorridos, el secuestro de las armas policiales y el dermotest para los agentes. Además, el relevamiento de cámaras de vigilancia apostadas en el trayecto de la persecución y controles de alcoholuria, alcoholemia y narcolemia en las autopsias.

Escena armada

Los últimos días de agosto el fiscal dio a conocer que las pericias realizadas con un microscopio de barrido electrónico “determinaron que en las dos manos de Campos se hallaron partículas compatibles con disparos de arma de fuego”. No obstante Germán Campos, hermano de David, sostuvo que a su hermano “le pusieron pólvora en las manos para montar una escena previo a la llegada del fiscal al lugar”.

Spelta también sostuvo que ya tiene en su poder el informe de la Armería Central de la Unidad Regional II con la titularidad de las armas incautadas pero faltan las pericias balísticas, que no están en manos de la policía provincial, para saber de cuál o cuáles de ellas salieron los disparos mortales.

El funcionario también comentó que arribaron a su despachó las “desgrabaciones (400 gigas) de los celulares incautados a los 21 policías involucrados y a las dos víctimas y ahora deberán ser analizadas”. Agregó que “restan pericias como las muestras de sangre del personal policial y de las víctimas que fueron llevadas a un laboratorio de Salta para saber si alguno consumió alcohol o drogas”.

En cuanto a las autopsias, Spelta dijo que el cadáver de Campos tenía cuatro orificios de bala y dos proyectiles dentro del cuerpo; mientras que Medina tenía nueve impactos y cuatro proyectiles en su cuerpo, aunque remarcó que “no está claro si esos proyectiles, como las vainas encontradas se corresponden con una sola arma o varias de ellas”.

Finalmente, Spelta recordó que por consejo de la Fiscalía los policías involucrados están asignados a tareas administrativas sin portación de armas hasta el final de la pesquisa, y que las familias de ambas víctimas se presentaron como querellantes aunque con suerte distinta. Mientras los familiares de Campos fueron aceptados como tales, los padres de Medina fueron rechazados ya que el joven era padre de una criatura que es su legítimo heredero. Con todos esos elementos en su poder ayer Spelta ordenó la detención de todos los policías involucrados en la persecución y muerte de Campos y Medina.

 

Fuente: La Capital

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