Flybondi para abajo; Andes para arriba

Hace unos meses hice un posteo titulado “Flybondi o el cuento del tío” centrándome en las cinco veces que la autodenominada “Primera low cost argentina” postergó el inicio de sus vuelos. Bueno, lo hizo de nuevo. La última fecha era 3 de enero para comenzar a volar con el avión que se presentó a comienzos de diciembre (y al cual bautizó “Nelson”, como el perro de Julian Cook). Pues se demoró nuevamente su despegue: ahora será a fines de enero…

En el medio, relacionado indirectamente, la ANAC determinó mediante una resolución (la número 1302) que las empresas tienen un año como máximo, tras la obtención de las autorizaciones de ruta, para obtener el CESA (Certificado de Explotador Aéreo). Se trata de la primera medida para intentar dotar de cierta seriedad a la Revolución de los Aviones, discriminando entre inversiones serias y aventureros.


 

Si Flybondi pone la “mala nota” de la Revolución de los Aviones con sus continuas demoras en despegar, la contraparte es Andes. Y es que sin ataduras, la compañía se dedicó a crecer. Incorporó en 2017 cinco aviones (un MD-83 y cuatro Boeing B-737/800), lo que le permitirá comenzar 2018 con un total de 9 aviones. A fines de 2016, Andes volaba dos rutas regulares: Buenos Aires/Salta/Jujuy y Buenos Aires/Puerto Madryn. Este año se inauguraron vuelos a Córdoba, Mendoza, Tucumán, Iguazú, Río Hondo, y Bariloche, y en temporada Mar del Plata y la primera escala internacional: Punta del Este. Y en 2018 continúa la lista de incorporaciones: Comodoro Rivadavia, Neuquén, El Calafate, Ushuaia, Montevideo y Santiago de Chile. Finalmente, de 10 mil pasajeros la empresa pasó a movilizar 60 mil pasajeros al mes, de 15 vuelos semanales a 99, de 160 empleados a 350 y el market share de la compañía alcanza hoy el 6% del mercado.

 

Fuente: Airlines Observer