Selectivo papelón de Buenos Aires. Por Jorge Asís

El gran avance nacional de Cambiemos queda desdibujado por las manipulaciones.

Que hayan violado la veda es lo menos grave.
Lo peor es que los grandes medios, Clarín y Nación, violaron las reglas decorosas de la objetividad periodística. Para arrastrar a la mayor parte del universo mediático a un seguidismo profesional, contagiado de aquel visionario “6-7-8”, pero del ámbito privado.
Que se los califique como perdedores, al menos en la provincia inviable, no debe ser tomado como reproche. Ningún pase de facturas.
Es la constatación del hecho político que le proporciona algo de mística a la proeza personal de La Doctora y su frepasito tardío.
Intentó reeditar, en 18 meses, y casi sin ser siquiera peronista, la hazaña que al general Juan Domingo Perón le demandó 18 años.
Sin un miserable afiche, aferrada a los beneficios del silencio. Sin capitales ni para alquilar un hotel como el Intercontinental de antaño.
Con la cancha inclinada de los medios, y con el Código Penal enteramente en contra, Cristina Fernández, La Doctora, discutió voto a voto hasta la madrugada del lunes. Al avasallante Colectivo Cambiemos. En el único distrito donde podía superarlo.
Los Amarillos tenían deseos incontenibles de celebrar. De arrojar los globos al aire, con la ansiedad del que prende los fuegos artificiales a mediodía. A las 22 horas le ganaban por 6 puntos de ventaja a La Doctora.

Al cierre del despacho, Estéban Bullrich Ocampo, el elegido por Cambiemos, ya gana apenas por menos de medio punto. Jornada caracterizada por la exasperante desprolijidad en la selectiva carga de datos. Con el anuncio infantil del conteo en los distritos donde Cambiemos se imponía, para algarabía de la formación amarilla que festejaba para la televisión, con suelta de globos y la dicha justificada.
La precipitación atenuaba el efecto merecido de los excelentes logros de Cambiemos en otras provincias gravitantes. Como Mendoza, Córdoba, Entre Ríos.
Pero se trataba de un gozo demasiado anticipado para celebrar el triunfo en la provincia inviable. A los efectos de velar a la contrincante, La Doctora, antes, incluso, que expirara. Pretendían darla por finada antes de constatar siquiera la respiración.
La matemática manipulada les aseguraba la victoria “irreversible”. Por la chiquilinada pedorra de no cargar los sufragios de los distritos donde el resultado podía ser distinto. Servía para festejar una victoria históricamente trucha.

Si a las tres y media de la madrugada aun se mantiene la tendencia alcista de La Doctora, los militantes que aún saltan y gritan -y sobre todo esperan- comprobarán la llegada del turno para el festejo contenido. En el Gimnasio de Arsenal de Sarandí, que ofrecía mayor naturalidad que el Intercontinental.

El rectángulo de poder

La inapelable ganadora del domingo es la señora Elisa Carrió. La Demoledora.

Fue apoyada por casi la mitad de los ciudadanos del Artificio Autónomo. Aunque lo niegue, o demuestre con desdén que no le importa, invariablemente se le despeja el camino hacia la presidencia de la república. Cetro por el cual hizo varios intentos, todos con suerte adversa.
En Cambiemos -esa extensión de Pro- debajo de Mauricio Macri, presidente del Tercer Gobierno Radical, persiste el triunvirato cerrado de poder que lo consolida.
Cada vértice del triángulo lo ocupan, en el siguiente orden, el Premier Marcos Peña, El Pibe de Oro; Horacio Rodríguez Larreta, El Geniol, jefe del Maxi Quiosco del Artificio; y la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo, gobernadora de la provincia inviable.
Pero desde ahora Carrió se entromete y convierte el triángulo en un rectángulo. Se sienta sobre el nuevo vértice.
En definitiva, Carrió se consolidó hasta situarse al mismo nivel de Macri. A quien -desde hace un año- conduce.

Imaginar entonces la final de 2019 con La Doctora y La Demoledora es para cobrar entrada.
El triunfo de Carrió estuvo aquí asociado al otro astuto ganador, que en el escenario no paraba de besarla, en la frente y los cachetes.
Sin carisma, desangelado, el mimoso Geniol es el que más sabe de manejo de poder en el rectángulo.
Rodríguez Larreta se aferró a Carrió con voluntariosa resignación. Aunque Carrió no tenga nada que ver, en el fondo, con su historia política ni cultural. Ni con la concepción límpida del agua bendita

Larreta no la tiene a Carrió, según nuestras fuentes, registrada como competencia para ponerse a despachar en el Maxi Quiosco. Distrito que la catapulta.
A quien Larreta tenía registrado para competir era, precisamente, a Martín Lousteau, El Personaje de Wilde. Pero lo vació, le sacó hasta a la Reina del Dengue, hasta dejarlo fuera de juego. Detrás del peronismo de sus amigos y del massismo urbano que inventó.
En esas costosas PASO, Sir Lousteau quedó en el bando desperdiciado de los perdedores. Nunca supo encontrar el tono adecuado para su campaña electoral. No se atrevió a criticar la administración del gobierno del que fue su equivocado embajador en Estados Unidos.
Finalmente, Sir Lousteau emergió como el principal opositor pero porque Larreta no le permitió ser oficialista.
Para concluir tercero, piadosamente detrás de Daniel Filmus, El Psicobolche.

Como Carrió se siente presidenciable, Larreta parece decir “basta para mí”. Para asegurarse el control del Maxi Quiosco hasta 2023.
La figura presidencial Larreta la reserva para la reelección de Macri.
Falta apenas esperar -después de pagar la entrada- el previsible distanciamiento entre Macri y Carrió. Escenario conjeturable.
Macri tiene que mantener el suspenso del artificial cuento de la reproducción del agua bendita. Pero no le cierra. Como tampoco cierra su Cambio de Metal. La transformación de la plata al bronce (cliquear).
No pudieron interrumpirlo hasta ahora a Macri los misteriosos papeles de Panamá, ni la zamba-enredo del Correo, ni las tinieblas sospechadas del Soterramiento.

Sólo puede interrumpirlo, en la primera de cambio, Carrió. De un “palabrazo y por la espalda”.
Sobran los motivos y los bolsos. Como los pretextos. Como sobraron los globos multicolores de la euforia perdurablemente triste.

Si en un par de horas trasciende que -como dijo La Doctora ya a las cuatro de la madrugada- Cambiemos pierde en Buenos Aires, Macri y Peña pueden igualmente quedar como triunfadores.
Si se constata que ganan también en Buenos Aires, por una décima miserable, reproducen la máxima sorpresa. Sirve para continuar la mitificación del pensador Durán Barba, que necesita mimos después de ser ridiculizado como El Teñido.

Concepción movimientista del macrismo

El macrismo reconfirma, como conclusión, su carácter movimientista. La presencia vigente en la totalidad del país, con consagraciones relevantes.
Pueden incluso asociarse al excelente desempeño de María Eugenia Vidal, y su excepcionalidad en el esquema. En materia de carisma y maneras, les lleva un campo de ventaja a todos los del rectángulo. Puso sus recursos y su tiempo. Lo invirtió para ponerse al frente de la campaña, y simular con sus virtudes la frágil oferta electoral a la sociedad.
La Chica de Flores se las ingenió para dar vuelta la elección y mantener el suspenso de Hitchcock. Hasta el horrible final abierto que no se merecía. Con las manipulaciones selectivas que derivaron en el papelón de la suelta de globos, y el desborde de la algarabía.
Truchada que indica que, a más tardar a partir de pasado mañana, comienza la otra campaña por la elección real. Para dejar atrás el onanismo marquetinero de las PASO.

Empate de Massa, El Carancheado

Massa, por su parte, empata.
Cambiemos logró el objetivo establecido de caranchearlo. Un mes atrás estaba con más de 22 puntos y concluye con poco menos de 16.
Son 6 puntos de los considerados útiles que fueron, como por un tubo, para Cambiemos.
Y el otro empatador, Randazzo, El Loco, capturó los 5 puntos que pudo caranchearle a La Doctora, para satisfacción de Salvai y de Mosca, y alguno tal vez a Massa, el más sindicado de los postulantes para rehacer su campaña.
Para decidir si quiere ser senador o si quiere conformarse con haber sido candidato a senador. Si quiere ganar, salir segundo, o sólo participar.
La Doctora aspira a quitarle a Massa los peronistas que le quedan.
Cambiemos va a intentar caranchearle a Massa los antikirchneristas. Y Randazzo se va a empeñar en reducirlo como sea.
A partir del martes, Massa debe lanzarse con mayor sed de poder. Sin basarse apenas en su reconocida simpatía.
Para ser, una de dos, mandíbula o bocado.
Hasta hoy, Massa empata. Aunque en diciembre de 2017 se quede sin trabajo.
En cambio Sir Lousteau, de seguir así sin transformarse, pierde, aunque en diciembre sea diputado. Oficio de menor encanto que el de señor embajador.

 

Jorge Asís Digital

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