Algo no funciona en la ANAC

Por Alejo Marcigliano –   Hace pocos días, Infobae publicó un artículo sobre Tomás Insausti, presidente de la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) y sus horas de vuelo en un avión de la dependencia. Es cierto, se puede decir y criticar mucho el hecho de la utilización de recursos públicos (el avión) y fondos públicos (el costo de combustible, el parkeo de la máquina), sencillamente para una cuestión personal como acumular horas de vuelo. Pero no quiero referirme a eso, porque hay cuestiones peores que están sucediendo en la ANAC. O mejor dicho, que no están sucediendo.

Hace pocos días, el colega Diego Dominelli publicó un enorme hallazgo periodístico (pueden verlo en http://aviacionenargentina.com.ar/modo-flybondi-te-sorprende-video/>) donde se puede ver, para decirlo de modo resumido, a un piloto cumpliendo funciones de un técnico aeronáutico, en Flybondi. El hecho es grave. Claro está todo piloto es el primer interesado en cerciorarse que el avión que va a conducir esté en buen estado y funcionando plenamente, pero las regulaciones aeronáuticas indican que al menos en aviación comercial esa tarea le corresponde a un técnico aeronáutico que para eso ha estudiado y se ha certificado. No “toca de oído”, porque un avión “no se ata con alambre”.

Claro, esto de mirar para otro lado con Flybondi es de vieja data, aunque no en cuestiones tan graves. Yo mismo he escrito sobre los retrasos y la operación desprolija de la compañía que fue su sello característico en los inicios, pero que continúa. Ya no tiene restricciones para operar desde El Palomar los vuelos que desee, y no tiene un solo avión, sino entre cuatro y cinco… pero los problemas continúan. Dicen que para muestra solo basta un botón.

En la semana del 15 de mayo, Flybondi inició sus vuelos a Posadas. Ese día puntual, martes, realizó un total de 9 despegues o salidas desde El Palomar. De ese total 6 sufrieron retrasos que fueron desde los 42 minutos a las 4 horas (el FO5300 que debía partir a las 16, lo hizo finalmente a las 20 rumbo a Neuquén). En la misma jornada, se concretaron 8 arribos de los cuales 5 lo hicieron con retrasos de entre 23 minutos y 3 horas y 46 minutos. A modo de resumen, entre salidas y arribos, el pasado 15 de mayo, Flybondi contabilizó 17 operaciones y de ellas 11 sufrieron retrasos, es decir un 64,7%. Y ante este panorama, reiterado en demasía ya, la ANAC no interviene, no audita la compañía, no la sanciona. Porque se trata de un reiterado incumplimiento del contrato de viajes y el Código Aeronáutico le da potestad a la autoridad aeronáutica de intervenir.

Pero esto no es lo más grave. Son más terribles los datos de la JIAAC (Junta de Investigación de Accidentes de la Aviación Civil) que confirman que comparando mayo de 2018 con mayo de 2017, el número de incidentes, accidentes y víctimas fatales en la aviación civil argentina creció. En concreto se produjeron 9 sucesos más, 6 accidentes más y 2 víctimas fatales más. Obviamente en el acumulado anual sigue habiendo diferencias, mientras que en todo 2017 se produjeron 50 accidentes y 14 víctimas fatales, en lo que va de 2018 se registran 19 accidentes, pero 12 víctimas fatales. Es decir, la tendencia indica claramente que vamos hacia confirmar estadísticamente un deterioro en la seguridad aérea en la Argentina. Y no le encuentro más explicación que la falta de controles: y esa es tarea de la ANAC.

Hace pocos días una serie de entidades aéreas civiles se reunieron para enviar una carta al presidente y en ella solicitaban, entre otras cosas: “El incremento en la fiscalización de Escuelas de Vuelo ilegales, Talleres Aeronáuticos no habilitados y empresas de Trabajo Aéreo clandestinas, cuya acción al margen de la normativa aeronáutica degrada la seguridad operacional y depreda el mercado. El control no puede circunscribirse sólo a los explotadores habilitados, es preciso salir a cazar fuera del zoológico”. Y no puedo evitar ver el vínculo entre el reclamo de estas entidades (entre ellas la Confederación Argentina de Entidades Aerodeportivas, la Sociedad Argentina de Aviación, la Cámara Argentina de Escuelas de Vuelo, la Federación Argentina de Vuelo a Vela y la Federación Argentina de Aeroclubes) y las estadísticas de la JIAAC. Y a esto se suma la vista gorda sobre los incumplimientos de Flybondi, sobre su seguridad (denunciada en el video de Aviación en Argentina), y la autorización de un contáiner como taller de mantenimiento para la low cost. Todo me habla de precarización, de un deterioro en nombre de la Revolución de los Aviones que está empezando a pasarse de la raya. Y responder estadísticas con declaraciones en la prensa (como hizo Insausti en Clarín), en realidad no resuelve los problemas. Porque mientras termino de escribir estas líneas vuelvo a chequear la web de Aeropuertos Argentina 2000 para descubrir, ya sin asombro alguno, que el domingo 20 de mayo pasado, ayer, sobre 10 vuelos despegados de El Palomar, 4 sufrieron demoras de 1 hora en promedio, y entre los arribos, sucedió lo mismo con 3 demorados, sobre un total de 10…

 

Fuente:  Alejo Marcigliano / Airlines Observer