El ajuste tiene cara de Malvido. Por Alejo Marcigliano

¿Casualidad?, ¿causalidad?… es casi imposible saberlo. Pero que cuando busquen información sobre ti encuentren un video en el que te vanagloriás del ajuste realizado y de la cantidad de personal despedido, es en este caso, cuando menos, llamativo. Parece hecho adrede. Y encima, Luis Malvido, flamante presidente de Aerolíneas Argentinas, apela a esa dura metáfora del león joven y las crías del león viejo, muy de National Geographic y muy de “Naturaleza sabia” (https://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2018/07/31/el-nuevo-presidente-de-aerolineas-argentinas-cuando-un-leon-joven-le-gana-al-leon-macho-lo-primero-que-hace-es-matar-a-toda-la-cria-y-en-las-empresas-eso-pasa/) … Sin embargo, han pasado miles de años… Acumulamos siglos de avance social, cultural, científico y tecnológico como para seguir considerándonos tan emparentados con los animales: no somos instinto, somos más bien intelecto y emociones gracias a la Madre Naturaleza que así nos hizo… ¿Se imaginan al presidente Macri fusilando a la expresidenta y toda su descendencia, siguiendo el ejemplo de los leones de Malvido?… ¡Vade retro!… fusilar al que gobernó antes es típico de comunistas, no de capitalistas… En fin, no nos desviemos del tema. ¿Y de qué tema?: El ajuste ha llegado a Aerolíneas Argentinas. El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, deberá cambiar de discurso porque hasta ahora habló respecto de que la apertura del mercado, el arribo de nuevas empresas, y la guerra tarifaria no dañaron a Aerolíneas sino que, al contrario, la habían hecho crecer. Pero claro, desde ese discurso a la realidad, parafraseando la presidente Macri: “Pasaron cosas”. Y en un contexto adverso, con un incremento de costos (el precio de combustible), con una baja de la demanda (producto de la macroeconomía), llegó la guerra tarifaria (que permite acaso sostener el volumen de tickets vendidos pero que resigna a cambio el nivel de ingresos), y resulta que no hay forma de enfrentar el déficit de Aerolíneas. Porque por otra parte, la tormenta perfecta no tiene fin en el horizonte: del petróleo no se conoce estabilidad en el horizonte, las profundidad y extensión en el tiempo de la recesión también se desconoce y la guerra tarifaria, como decía Víctor Sueiro “recién empieza”.

Cabe recordar que AR y el Ministerio de Transporte esperaban llegar al 2019 con “déficit cero”. Hoy por hoy la única certeza es que las partidas presupuestarias para la empresa del Cóndor se irán reduciendo, pero no hay tanto convencimiento respecto de que sus necesidades de dinero para seguir funcionando se reduzcan. Por lo pronto y debido a que “pasaron cosas”, AR superará con creces los US$ 90 millones asignados en el presupuesto nacional, de hecho solicitó US$ 100 millones más de los que le hicieron llegar ya un 40%.

Por lo pronto, el ajuste comenzó con el achicamiento del patrimonio: es decir la venta de terrenos, edificios y oficinas. Por eso se pusieron a la venta los pisos que utilizaba AR en la Torre Bouchard (Bouchard y Lavalle) por los que la empresa espera recaudar unos US$ 15 millones como mínimo. También se venderá un terreno en Ciudad Evita, situado sobre la colectora de la Autopista Richieri, en el Kilómetro 20 y que sino me equivoco fue donde los españoles de Marsans prometieron edificar la “Ciudad Aerolíneas”.

El segundo paso, al menos anunciado, es un incremento de la productividad flexibilizando algunas cuestiones acordadas en los convenios colectivos de trabajo de los sindicatos. Malvido se reunió con la dirigencia gremial y se los planteó. “Si los gremios no quieren hacer los cambios que son necesarios para ser más competitivos, nosotros no podemos invertir en nuevas máquinas. Son ellos quienes deben decidir que tipo de compañía quieren”, citaron fuentes no identificadas a Clarín.

La urgencia pasaría, además, por la necesidad de decidir sobre la renovación de flota de Austral, es decir la venta de los Embraer E190 y su reemplazo por aviones de mayor tamaño (B-737 o A320), y la necesidad de definir una nueva flota de aviones de largo recorrido para AR (ahí los candidatos son los novísimos B-787 y A350, pero tampoco se descartan la remozada familia B-777X y los A330NEO). Pero como hemos visto, el ajuste no es hijo de estos dilemas operativos, sino más bien de una tormenta perfecta que, por acción u omisión, el gobierno delineó o ayudó a formar (me pregunto si en el gobierno persiste la idea de convocar a una tercera Audiencia Pública para el otorgamiento de nuevas rutas y permisos de operaciones en septiembre).

No soy sindicalista ni vocero de los gremios, pero me animo a suponer que brindarán un primer gesto positivo, aceptando algunos de los cambios propuestos por Malvido. Pero la paz es frágil y me parece que todo dependerá de cuánto tense la cuerda la patronal. Y mucho tendrán que ver las futuras negociaciones paritarias en un contexto claramente inflacionario. Por si quedaran dudas, el Indec acaba de revelar que la inflación de julio fue del 3,1% y acumula, al mes siete, 19,6%. Esto confirma tácitamente que estará a fin de año mucho más cerca del 35% que anticipan muchos especialistas, que del 20% que el trío Marcos Peña, Nicolás Dujovne y  Luis Caputo, anunciaron juntos, hace pocos meses.

 

Alejo Marcigliano / Airlines Observer