Fuga de cerebros

Hace diez días, renunció a Arsat Andrés Rodríguez, el ingeniero electrónico que fue jefe del proyecto satelital Arsat-1 y se de- sempeñaba en la compañía estatal desde 2007, habiendo formado parte también de su antecesora Nahuelsat. Cuando en 2016 se desactivó la construcción del Arsat-3 lo designaron al frente del Plan Federal de Internet, pero algunos de sus compañeros de trabajo aseguraron a PáginaI12 que no se encontraba cómodo en la compañía hasta que finalmente decidió aceptar una oferta de la empresa estadounidense Skyloom Global Corp, donde se incorporó como director de Infraestructura a comienzos de este mes.

Andrés Rodríguez (centro) celebra en Guayana el 16 de octubre de 2014 el lanzamiento del satélite Arsat-1.

Entre agosto de 1995 y agosto de 2007, Rodríguez trabajó en Nahuelsat S.A., un consorcio privado encabezado por la alemana DaimlerChrysler Aerospace (hoy, Airbus) y la italiana Finmeccanica (hoy, Leonardo). A este grupo se le había adjudicado en 1991 la provisión y operación de dos satélites. El primero, llamado Nahuel-1, fue puesto en la posición orbital de 71,8 grados oeste en enero de 1997, mientras que el segundo debía ser colocado antes del 19 de octubre de 2003 en la posición de 81 grados oeste, lugar reservado al país por la Unión Internacional de Telecomunicaciones luego de un acuerdo de reciprocidad satelital firmado con Estados Unidos. Cuando llegó la fecha, Nahuelsat ni siquiera había comenzado a construir el segundo satélite. El incumplimiento puso en riesgo la conservación de la posición orbital de 81 grados oeste, la cual estaba siendo reclamada por Gran Bretaña.

“Había un plazo para ocupar esa posición orbital y Nahuelsat no lo había hecho en tiempo y forma. Ni siquiera había puesto algo para mantener esa posición en forma temporaria. La verdad es que no podíamos ver lo que venía después de Nahuel-1. No veíamos un plan. La posición 81 no se ocupaba. Yo particularmente busqué horizontes fuera de la Argentina en el área satelital. Claramente todos podíamos perder el trabajo”, cuenta Rodríguez en el documental “Arsat 1 – A la altura de las estrellas”.

En 2003 el gobierno de Néstor Kirchner solicitó una prórroga de dos años para no perder la posición orbital y empezó a explorar alternativas. Finalmente, la decisión fue construir un satélite argentino y, mientras tanto, ocupar la órbita 81 con un equipo alquilado al grupo holandés SES. Luego se sumó también la necesidad de montar un segundo satélite para ocupar la órbita 71,8 grados oeste; pues a principios de 2010 el Nahuel-1 cumplió su vida útil y se lo reemplazó con otro satélite alquilado, el AMC 6, también del grupo holandés SES.

Arsat nació en abril de 2006 para hacerse cargo del servicio satelital en reemplazo de Nahuelsat. El objetivo era diseñar y construir dos satelites: El Arsat-1 para ocupar la posición orbital 71,8 y el Arsat-2 para colocarlo en la posición 81. “De a poco, mientras iba avanzando la oferta de quedarse en Arsat para desarrollar un proyecto que aparentemente iba a tener mucha continuidad, cambié la ficha y decidí quedarme acá”, recuerda Rodríguez en el documental que fue emitido por la televisión pública en 2015.

Para avanzar con la construcción de los satélites Arsat-1 y Arsat-2, la estatal Arsat sumó como contratista a Invap, responsable del gerenciamiento de estos proyectos, el desarrollo completo de la ingeniería, su fabricación y los ensayos. La empresa estatal terminó de construir Arsat-1 en julio de 2013 y desde entonces lo sometió a diversas pruebas de resistencia. Finalmente, en agosto de 2014 Arsat-1 fue trasladado en un avión de carga hacia la base espacial de Kourou, en Guayana Francesa, donde fue colocado en el cohete Ariane 5 y enviado al espacio el 16 de octubre de 2014. Como responsable del proyecto, Rodríguez fue uno de los encargados de monitorear el lanzamiento y una vez que Arsat-1 fue puesto en órbita se lo pudo ver en la televisión celebrando junto a sus colegas con una bandera argentina.

El 30 de septiembre de 2015 se lanzó Arsat-2 y el 4 de noviembre de ese mismo año el Congreso Nacional aprobó un plan de desarrollo satelital para los próximos veinte años. Sin embargo, luego del cambio de gobierno la política satelital quedó desactivada. Rodríguez fue reubicado en marzo de 2016 como responsable del Plan Federal de Internet, una de las pocas áreas de la compañía que se mantuvo activa gracias al financiamiento que garantiza el Fondo Fiduciario del Servicio Universal. La propuesta no planteaba grandes desafíos para un ingeniero electrónico que había estado a cargo del Arsat-1, pero igual se quedó a la espera de que se reactivara la construcción del Arsat-3. Eso nunca ocurrió y el futuro de la empresa es cada vez más incierto porque Arsat-1 y Arsat-2 tienen una vida útil de 15 años y no se está haciendo nada para reemplazarlos. Algunos de sus compañeros en Arsat afirmaron a PáginaI12 que la ausencia de un plan fue lo que llevó a Rodríguez a buscar otros horizontes, como cuando estaba en Nahuelsat y la empresa parecía ir hacia un callejón sin salida.

 

Fuente: Página 12 / Fernando Krakowiak