La industria trabajó al 64,8%, la peor marca desde 2002

Por el bajo consumo y la tasa alta, la utilización de la capacidad instalada cayó 3,5 puntos 

De la mano con un nivel de actividad sectorial deprimido, la utilización de la capacidad instalada en la industria tuvo el peor octubre desde la posconvertibilidad, hacia fines de 2002. Los datos publicados ayer por el Indec mostraron que en octubre las industrias usaron apenas 64,8% de sus instalaciones. La comparación clave es la interanual, ya que elimina factores estacionales. Con el consumo interno en caída récord, la construcción en pleno parate a la búsqueda del déficit cero y las tasas aún demasiado altas, la inversión productiva luce cada vez más lejos.

De hecho, los niveles de uso de la capacidad instalada en la industria tienen una relación estrecha con la posibilidad de que las empresas decidan encarar inversiones. Con buena parte de sus maquinarias tapadas por un toldo, es díficil que busquen comprar otras.

Lo explicó el director de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA): «En nuestro sector hay fábricas funcionando al 45%. Hace poco estuve en una fábrica de Cañada de Gómez que de 5 líneas de producción sólo está usando dos. Este dato muestra que algunas fábricas están usando menos de la mitad de los fierros que tienen y por ende no van a hacer nuevas inversiones. ¿Quién va a invertir dinero si ya sabe que ni siquiera está usando lo que tiene?»

Y agregó: «La rentabilidad es casi nula en muchos segmentos. Hay suba de los costos energéticos, de la tasa para financiarse y de los insumos dolarizados. Y si uno invierte es porque tiene una perspectiva de rentabilidad».

Como los madereros, los sectores de la metalmecánica, la automotriz y la textil estuvieron por debajo del promedio de 64,8%. La metalmecánica se vio golpeada por el frenazo en la obra pública y el bajón de consumo de bienes durables. La automotriz, con una caída interanual de 50% en sus ventas a concesionarios locales, utilizó apenas el 45,9% de su capacidad. La textil, uno de los sectores más golpeados por la merma del consumo desde el 2016 hasta acá, apenas el 47,4%.

La economista especializada en industria, Agustina Gallardo, explicó: «El desempeño del sector textil responde a la caída de la demanda. Inicialmente fue por una suba en las importaciones de productos finales, que afectó a todos los eslabones anteriores de la cadena, que son los que mide el Indec. Después, y con un deterioro más acentuado del poder adquisitivo y el consumo, se redujo la demanda tanto de bienes importados como locales pero sobre una distribución ya más desfavorable para la industria nacional».

Para lo que se viene las expectativas no son favorables para los sectores mercadointernistas. Y es que si bien desde el Gobierno esperan que la economía repunte desde el segundo trimestre, el principal motor serán las exportaciones del agro.

«En nuestro sector, una de cada tres empresas redujo personal, lo cual es raro porque es mano intensivo y con mucha capacitación. Para las pyme la clave son los mecanismos de contagio de la suba de la actividad. Si se basa en agro y Vaca Muerta, la pregunta es cómo contagiás al mundo urbano. El canal es el salario real. Para el 2019 se espera una inflación en torno a 30% y la expectativa de que las paritarias recuperen lo perdido en 2018 son realmente bajas», dijo Mora Alfonsín.

 

Fuente: Diario BAE