Pese a la quema de US$467 millones de las reservas, el dólar se disparó arriba de $60

La corrida recrudeció y volvió a vulnerar la intervención oficial. El Central lanzó una medida para forzar a exportadores a liquidar pero no fue suficiente. Preocupa la licitación de Letes y Lecap

La corrida volvió a ganar potencia, quebró todos los intentos oficiales por detenerla y dólar hoy pegó un nuevo salto de 3%. El tipo de cambio minorista escaló $1,51 a $60,17 en el promedio de la city porteña, mientras que el mayorista subió $1,80 a $58,10. Fueron insuficientes las ventas récord de reservas por US$427 millones y la nueva norma impuesta por el Banco Central para arrastrar a los exportadores a liquidar sus divisas.

El voluemen se mantuvo en un moderado nivel de US$765 millones aunque, sin ventas genuinas, el grueso de la oferta fue abastecida por el BCRA. Así, la fuerte demanda volvió a prevalecer y el tipo de cambio pegó un nuevo salto. Los crecientes temores de default, amplificados por las dudas sobre la llegada del próximo desembolso del FMI, incrementan las tensiones financieras.

La entidad que preside Guido Sandleris vendió US$367 millones «propios» a través de siete subastas con la intención de moderar el aumento del dólar estadounidense, que llegó a tocar los $58,75. Asmismo, licitó los US$60 millones diarios a cuenta del Tesoro.

«En otra rueda con permanente presencia oficial, la divisa norteamericana batió un nuevo récord semanal. La demanda por cobertura y la escasa oferta genuina volvieron a requerir del auxilio oficial para acotar parcialmente la suba de hoy», describió Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio.

Además, a poco de comenzada la rueda y con la divisa en fuerte alza, la autoridad monetaria publicó una disposición que limita eln acceso al financiamiento en pesos de las compañías exportadoras con la intención de forzarlas a vender los dólares que atesoran y, así, sumar algo de oferta al mercado. En 2017, este mismo Gobierno había eliminado la obligación de liquidarlos.

En concreto, la comunicación A6765 estableció que los bancos deben pedirle autorización al BCRA antes de otorgar préstamos a este tipo de empresas.

Sin embargo, la masiva huida de fondos del país volvió a imponerse y, además de la devaluación, se registraba esta tarde un nuevo derrumbe de los bonos y una suba del riesgo país a 2.112 puntos básicos.

En ese marco, el Central no logró renovar todo el vencimiento diario de Letras de Liquidez (Leliq) por $255.490 millones. Con la tasa fija en 74,98%, tuvo que emitir $58.000 millones para devolverle el dinero a los bancos que cancelaron sus letras. Esto sugiere que, espantados por la corrida, muchos ahorristas decidieron cerrar sus plazos fijos y dolarizarse.

En la misma clave, hoy Hacienda tendrá una dura prueba en la licitación de Letras del Tesoro (Letes) en dólares y Letras Capitalizables (Lecap) en pesos en la que enfrentará vencimientos por US$1.603 millones y $60.000 millones, respectivamente. La expectativa en el mercado es que el grueso de los tenedores privados cobren su dinero y se vayan. Los peligros serían una retroalimentación de la crisis con mayor drenaje de reservas y presión cambiaria.

Otro foco de preocupación son los depósitos bancarios en dólares que, desde las PASO, caen en picada. En las ocho ruedas posteriores a las primarias bajaron US$2.974 millones.

El asesor financiero Gustavo Ber consideró que, en este contexto, «se acentúa el monitoreo sobre la marcha de las reservas netas, ya que resulta crucial frenar su deterioro a fin de evitar un recrudecimiento de las turbulencias financieras». Como publicó hoy BAE Negocios, las consultoras estiman las actuales tenencias internacionales de libre disponibilidad en torno a los US$14.000 millones y, de continuar la sangría, podrían terminar el año en US$4.000 millones.

Por su parte, la economista de la Fundación Germán Abdala, Mara Ruiz Malec, planteó: «Hay dos motivos de esta crísis. El de fondo: endudamiento sin capacidad de repago. El de corto: la impericia demostrada en 2018 para parar una corrida, que hace que todo dólar que vende el BCRA parezca un piso y no un techo».

(Diario BAE)